viernes, 29 de julio de 2016

Tipos de pañales de tela

Cuando tienes la intención de comprar pañales de tela te das cuenta de que necesitas saber muchas más cosas que cuando vas a comprar un desechable. Cuando debes elegir un pañal desechable, te fijas en la talla y en qué marca te gusta más. Con los pañales de tela debes elegir talla, tipo de pañal, tipo de cierre, tipo de insertos, marca... y es ahí donde mucha gente se pierde y abandona esas ganas iniciales de usar pañales de tela.

En este artículo hablaremos de algunos términos que pueden hacernos más fácil la busqueda de información sobre este tema, así como de los tipos de pañales de tela más importantes que hay.



Pequeño diccionario inicial:



He aquí algunas palabras que os ayudarán a moveros por este complejo mundo:



Pul: Tejido con una capa impermeable y otra transpirable. Es el material del que está hecho el exterior de los pañales.


Snap: Tipo de cierre en forma circular en el que se encajan la parte superior con la inferior haciendo presión.

Inserto: Parte interior del pañal que se encarga de absorber.

Cobertor: Parte exterior del pañal que se encarga de impermeabilizar el inserto.


Cómo elegir la talla:

En lo que se refiere a tallas, existen dos categorías de pañales:
Pañales por tallas: Según el peso del niño usará una talla u otra, igual como con los pañales desechables. En este caso, la mayoría de marcas tienen talla S, M, L y algunas XL. También es muy habitual la talla de recién nacido (o Newborn). Cuando compras pañales por tallas, como es obvio, cuando una talla se le queda pequeña debes comprar otra, con lo cual al final de la vida pañalera de tu hij@ tienes que hacer mayor inversión, pero por contra, los pañales por talla ajustan y se adaptan mejor al bebé.

Pañales unitalla: Estos pañales se van ajustando mediante sistemas de snaps, o a veces de gomas, para irse adaptando a la medida del bebé, por lo que utilizará los mismos pañales des de recién nacido (o casi), hasta que el bebé deja el pañal. Tienen como ventaja que no hay que comprar tantos pañales, pero, en los primeros meses sobretodo, se ajustaran peor que los que van por tallas, ya que les sobrará tela del culo.

Nosotras, por ejemplo, nos decidimos por pañales unitalla. Como explicamos en un post anterior, con Martí nos iniciamos en los pañales de tela a los 3 meses y es justo cuando se recomienda empezar con los unitalla. Así pues, nos pareció más cómodo y sencillo comprar un pañal que ya te sirviera hasta los dos años, así como más económico.

Cómo elegir el tipo de cierre:

Principalmente existen dos tipos de cierres

Con Snaps: Mediante varias filas de corchetes se ajusta el pañal a la cintura del bebé. Tiene como ventaja ser un sistema más duradero, que no se estropea en la lavadora. Por contra, es un sistema más difícil de ajustar y de usar.

Con velcro: Igual que los pañales desechables. Tiene de ventaja que se adapta perfectamente a la cintura del bebé y que es más rápido de abrochar, pero por contra, tienes que ir con cuidado en la lavadora para que no se pegue con insertos y demás.

Nosotras en casa usamos de los dos tipos, pero para el jardín de infancia vamos a usar de velcro, ya que serán más fáciles de poner para la educadora.

Tipos de pañales:

Y ahora viene la parte densa del artículo. Hay muchísimos tipos de pañales de tela, y seguro que me dejo alguno, pero intentaré hablar de los más habituales.

Gasas: Son unas telas grandes, normalmente de algodón (fuera del mundo de los pañales se les llaman muselinas), que se doblan haciendo la forma de un pañal y se atan mediante una especie de imperdible. Estos son los pañales de tela más económicos, aunque son, a nuestro parecer, de los más complicados de usar. Se tienen que usar con un cobertor que las impermeabilice. 

 
Predoblados: Son muy parecidos a las gasas, pero la tela rectangular tiene una franja en el centro más gruesa compuesta de varias capas de tela. También se tienen que doblar y cerrar mediante imperdible, pero es bastante más fácil de hacer. Necesitan un cobertor para impermeabilizar el pañal. Son algo más caros que las gasas, pero siguen siendo muy económicos. 

 

Ajustados: Son pañales estéticamente muy parecidos a los desechables. Están compuestos de muchas capas de tela que hacen de absorbente, pero estas capas no tienen el exterior impermeable, por lo que se hace necesario usar un cobertor para que impermeabilice el pañal. Estos pañales suelen abultar algo más que otros tipos, pero también tienen mayor absorción. Nosotras, por ejemplo, usamos ajustados para la noche. Existen también los ajustados híbridos, que son ajustados con una capa impermeable en el exterior, que hace que no sea necesario el uso de cobertor. Aunque este tipo de pañal es muy poco habitual y son muy difíciles de conseguir.


Todo en uno (TE1): Tal como dice su nombre, el pañal está compuesto de una sola pieza. Así, el cobertor y el inserto están cosidos entre sí. Algunos TE1 tienen un bolsillo para poder separar el inserto interior y que se seque mejor y para añadir más insertos si se necesitará una mayor absorción.


Rellenables o de bolsillo: Son cobertores que tienen dentro una tela tipo polar que crea un bolsillo donde se ponen los insertos. Así, el culito del bebé siempre se mantiene seco de pipí, ya que el inserto no toca directamente la piel del bebé. Estos pañales son cómodos ya que son muy fáciles de poner. Por contra, son un poco más difíciles de montar que los TE1 o TE2.


Todo en dos (TE2): Son pañales en que el inserto y el cobertor van por separado y se unen mediante un sistema de snaps. Este es uno de los sistemas más usados, ya que muchas veces son pañales que abultan menos y son cómodos de usar. 

 

Y esto es todo. Espero que este artículo sea de ayuda para aquellas personas que quieren empezar en el mundo de los pañales de tela. Como siempre, no dudéis en dejar comentarios y preguntas.

viernes, 22 de julio de 2016

Seguimiento del embarazo



Cuando te enteras de que estás embarazada, a no ser que estés rodeada de madres recientes (algunas cosas de la época de nuestras madres puede que hayan cambiado), no sabes muy bien qué es lo que tienes que hacer. Normalmente te falta información sobre las pruebas que te van a hacer, o qué profesionales médicos te van a visitar.

Pues bien, la primera cosa que debíamos decidir una vez nos dieron el alta en la clínica de reproducción asistida, era dónde queríamos hacer el seguimiento del embarazo, ya que si te lo puedes permitir, puedes hacerlo a través de medicina privada o de mutua.

Nosotras, sin darle muchas vueltas, nos decidimos por la sanidad pública por varias razones: primero porque el hospital que nos tocaba, el Taulí de Sabadell, tenía buena fama en referencia a partos respetados, lactancia materna, etc. Y lo tenemos a 3 calles de casa (es lo primero que vemos al despertarnos y subir la persiana y lo último antes de acostarnos), cosa muy práctica tanto para desplazarte a la hora de ponerte de parto (siempre que te pille en casa) como para que Gina se acercara a casa a ducharse y cambiarse una vez ingresados en él.

Por otro lado, si hacíamos el seguimiento del embarazo en mi CAP (centro de salud) habitual, nos tocaba visitarnos con una comadrona de la que habíamos oído hablar muy bien y que podía ayudarnos muchísimo con la lactancia en caso de que nos generara dudas o problemas. 

Y sí que es verdad que en la SS no te hacen tantas ecografías como si vas por privado (a no ser que tengas algún problema durante el embarazo y tengan que hacerte un seguimiento más exhaustivo), pero bajo nuestra opinión, te hacen las pruebas necesarias para comprobar que todo va bien.

Una vez decidido este tema, nos pusimos en contacto con nuestro centro de salud, quien nos programó la primera visita con la comadrona. En esta visita, se abre el expediente del embarazo, por lo que te piden algunos datos, como antecedentes familiares, estilo de vida, antecedentes médicos… También te pesan, miden, te toman la tensión,  te piden la fecha de tu última regla para calcular la fecha probable de parto… con todo estos datos te hacen el carnet de la embarazada y te programan las diferentes pruebas y visitas que hay que realizar en cada trimestre. A no ser que existan problemas durante el embarazo nos visitaremos una vez al mes con la comadrona y una vez al trimestre con el ginecólogo. En las últimas semanas de embarazo las visitas serán semanales. 

Para las que aún no hayáis pasado por este proceso, explicaros que las pruebas rutinarias que nos realizarán durante el embarazo son las siguientes (tened siempre presente que cada embarazada es distinta y puede que necesite más o distintas pruebas; estas son las básicas):

En las visitas mensuales con la comadrona, nos pesaran, controlaran la presión arterial y mirará piernas y pies para comprobar la retención de líquido. También revisará los resultados de las analíticas y análisis de orina, aunque el ginecólogo también los mirará cuando vayamos a su consulta. Cuando el embarazo ya esté avanzado, escuchará el latido fetal con un doppler, comprobará la posición del feto y nos medirá la barriga. 

-  Primer trimestre: Se realizará un análisis de sangre donde se comprobaran, entre otras muchas cosas, el factor RH. En casos de embarazadas con RH negativo, se realizará el test de Coombs, que consiste en comprobar que no se tiene anticuerpos +, ya que estos podrían atacar las células sanguíneas del bebé. Si es negativo, se repetirá cada 4 semanas hasta la semana 32. Si es positivo se tomaran medidas para que el bebé no corra peligro. 

También mirarán si somos inmunes a la Toxoplasmosis, las personas que no tengan anticuerpos tienen que tomar medidas preventivas, tales como evitar tocar heces de gato, comer carne o embutidos poco hechos…Ya que si nos contagiáramos durante el embarazo tendríamos que tomar antibióticos para evitar provocar riesgos al feto.

Normalmente en la misma visita se entregará una muestra de orina, con la que comprobaran el nivel de proteínas (un nivel elevado puede indicar problemas del feto) y realizaran cultivo para comprobar que no existen infecciones.

Hacia la semana 12 del embarazo se realizará una ecografía vaginal. Con los resultados de esta ecografía y con los de la analítica se realizará el triple screening. A través de una serie de marcadores del feto (entre ellos la mida del pliegue nucal) y de valores bioquímicos de la sangre de la madre, el ginecólogo comprobará si existe riesgo elevado de anomalía cromosómica. Con esta prueba se pueden detectar alteraciones cromosómicas como el síndrome de Down, síndrome de Edwards y el síndrome de Patau. Aunque hay que tener en cuenta que no es una prueba diagnóstica; simplemente se basa en un cálculo de probabilidades y en algunas ocasiones se dan falsos positivos (alrededor del 5%). Si una vez realizada esta prueba, el resultado indica una alta probabilidad, se recomienda someterse a una amniocentesis, una biopsia de corion o a un test de sangre (este último es relativamente nuevo en nuestro país, es algo caro, ya que ronda los 700€y no lo cubre la SS, pero no es invasivo). 

En el caso de que esta fuera la primera ecografía (si has pasado por una clínica de reproducción asistida la primera eco será la que sirva para darte el alta, pero si el embarazo es de forma natural la eco de la semana 12 será la primera) también comprobarán que el feto está bien implantado, miraran cuantos embriones hay, el estado general del útero y los ovarios….


-         Segundo trimestre: Si durante el primer trimestre de embarazo todo ha transcurrido con normalidad, en la semana 20 se volverá a realizar otra ecografía, esta vez ya será por vía abdominal. Esta ecografía se denomina morfológica, ya que al estar el feto formado se puede ver su anatomía y detectar malformaciones, si este fuera el caso (no entraremos a debate si es ético o no, o si estamos de acuerdo o no, simplemente lo ponemos a nivel informativo) se podría proceder a una interrupción voluntaria del embarazo, ya que la ley lo ampara hasta la semana 22 como máximo.

En esta ecografía nos podrán decir el sexo del bebé, a no ser que el feto este en una postura que no lo permita. Nosotras la tuvimos que repetir dos veces, debido a que el feto estaba en una mala posición y el ginecólogo no podia tomar bien las medidas ni observar a fondo algunas partes del cuerpo.

Al igual que en el primer trimestre, en este también se realizará una analítica de sangre donde se volverá a comprobar hemograma, toxoplasmosis, el nivel de hierro en sangre (Ferritina)… Paralelamente, el mismo día de la analítica, se realizará una prueba para comprobar que los niveles de glucosa están controlados, esta prueba se denomina el Test de O’Sullivan. Esta prueba se hará entre la semana 24 y 28 de gestación. En el caso de que la embarazada tenga antecedentes familiares de diabetes, la haya tenido en embarazos anteriores, tenga más de 35 años,… seguramente se le realizará esta prueba cada trimestre (depende del protocolo del centro). 

La prueba consiste en beberte un líquido, normalmente te lo dan fresquito y con sabor naranja o limón, que contiene 50g de glucosa. La solución te la tienes que beber, al ser posible, en menos de 15 minutos, y luego esperarte una hora sentada en la sala de espera. Una vez transcurrido el tiempo te realizan una analítica normal.
Si al analizar la muestra de sangre, en ella hay una alta cantidad de glucosa en sangre (= o > a 140mg/dl) hay posibilidad de padecer diabetes gestacional, por lo que hay que realizarse otro test comúnmente conocido como la “curva larga”. 
 Durante los tres días previos a esta prueba deberás seguir una dieta  de 2.100 calorías. La prueba es igual que la anterior, con la única diferencia que esta vez  la bebida contendrá 100g de glucosa y que en vez de un pinchazo te realizaran 4 extracciones de sangre, una a cada hora posterior a la ingesta de la solución. Si al analizar las muestras de sangre sigue saliendo positivo, indicará que padeces diabetes gestacional y deberás seguir una dieta bastante restrictiva durante el resto del embarazo, o incluso en algunos casos, administrar insulina. Normalmente este tipo de diabetes desaparece después de dar a luz.

Yo tuve la mala suerte de que perdieron mi muestra de sangre por lo que tuve que realizar la prueba dos veces, y tengo que decir que el líquido aunque no está nada bueno es bastante soportable. Mi truco en la segunda prueba fue beberme toda la solución de un solo trago!!


-        Tercer trimestre: Una vez llegamos al tercer trimestre, entre la semana 30 y 35 nos realizaran la última ecografía de control. En ella el ginecólogo comprobará la cantidad de líquido amniótico, el crecimiento y la posición del feto, el estado de la placenta...

 
Volverán a realizarnos analítica de sangre, donde comprobarán los parámetros mencionados anteriormente (toxoplasmosis, colesterol, ferritina, hemograma, RH, hepatitis B y C….). En la semana 37, si aún no nos hemos puesto de parto, nos harán un cultivo vagino rectal para detectar si somos portadoras del estreptococo agalactiae. Esta prueba consiste en frotar un palo con algodón (como los palitos de limpiar las orejas) por la vagina y el recto. Si somos portadoras de esta bacteria nos tendrán que administrar antibióticos por vía durante el parto, ya que aunque para nosotros no comporta ningún riesgo, puede provocar graves infecciones en el recién nacido, que puede contagiarse a su paso por el canal de parto. 


A partir de las últimas semanas de embarazo, entre la 38 y el parto, las visitas serán semanales. En ellas se realizará la monitorización fetal, comunmente llamada "prueba de las correas". Esta consiste en colocar unos sensores que detectan el latido del bebé y si la madre tiene contracciones. Así se va controlando el bienestar del pequeño, así como la evolución de los últimos días de embarazo. Este  control no suele durar más de 30 minutos. En algunos casos, que no fue el mío, se realizan tactos para comprobar cómo está el cuello del útero.

viernes, 15 de julio de 2016

Ventajas e inconvenientes de los pañales de tela

Como todo, el uso de los pañales de tela tiene sus pros y sus contras. Hoy hablaremos de las ventajas e inconvenientes de los pañales de tela. Es importante recalcar que es NUESTRA opinión, que quizás habrá gente que le vea otros inconvenientes u otras ventajas.

Ventajas: 

El diseño: Comprar pañales de tela es un vicio, todos son monisimos, con estampados súper divertidos, que hacen que te apetezca que llegue el buen tiempo para que tu pequeño luzca su culito entelado. 



Medio ambiente: Los pañales desechables están hechos de celulosa y de derivados del petróleo, como podría ser el polipropileno, el polietileno y otros tipos de plástico. Se estima que el tiempo medio de descomposición de un pañal convencional oscila entre los 200 y 300 años y el de uno biodegradable unos 7 años. Así pues, el impacto medioambiental de los pañales de tela es evidentemente menor. Sí, es cierto, con los pañales de tela gastas agua y electricidad y eso también contribuye al calentamiento global, pero en cómputo total, teniendo en cuenta que es mejor secar-los al sol y que las lavadoras de hoy se adaptan a la carga para ahorrar el agua, es lógico pensar que el impacto medioambiental tiene que ser mucho menor, y más teniendo en cuenta que muchos de los pañales de tela están hechos de materiales orgánicos (bambú, cáñamo, algodón...). 

Ahorro: Sí, los pañales de tela son caros, la inversión inicial es muy importante. Teniendo en cuenta que se necesitan unos 6 - 7 pañales por día, que se tienen que lavar cada dos días, y que en invierno quizás tarden un día en secarse, el estoc en casa no puede bajar de 21 pañales. El precio puede ser muy variable, pero en general suele rondar los 22€ el pañal. Así pues, haciendo cálculos generales (hay mil combinaciones para gastar más o mucho menos), el desembolso inicial para pañalear con tela al 100% serian unos 450€. Si calculásemos el gasto en pañales desechables, un bebé usa unos 5 pañales al día (al principio se usan más y al final a veces se usan menos), contamos que los bebés no dejan el pañal hasta los dos años, así pues, un bebé usaría unos 3.650 pañales en su vida. Cada pañal puede costar entre 0,23€ y 0,13€, según sea de marca normal o marca blanca, con lo cual, el gasto aproximado en pañales desechables seria de entre 840€ y 475€. A primera vista parece que el ahorro no es tanto, ya que a los de tela le debes añadir el gasto de agua y luz de lavarlos, pero el ahorro está sobretodo en su re-utilización. Se debe tener en cuenta que los pañales de tela son re-utilizables de un hijo a otro, con lo que estos 450€ invertidos en pañales de tela, son el total que vas a gastar en pañales con todos tus hijos y que además, los pañales que estén en buen estado al final de todo el proceso se podrán vender de segunda mano (segundo culo se le llama), con lo que finalmente podrás recuperar parte de tu inversión inicial. Haciendo pues cálculos, es evidente el ahorro que supone usar pañales de tela. 

Fuera irritaciones: Con Martí este era uno de los motivos principales para usar tela. Al no llevar plásticos, el culo del bebé se irrita mucho menos, con lo que te ahorras esas horribles escozores que tanto molestan a los bebes, además de que te ahorras el comprar cremas para el culo (veis, otro motivo por el que usar tela es más económico). 

Sin escapes: Nosotras con los pañales desechables teníamos escapes cada dos por tres. Con el consecuente cambio de ropa integral, ya fuera en casa o en pleno centro comercial. Desde que usamos tela los escapes se ha minimizado a un par por mes, y muchas veces más por culpa de no ajustar bien el pañal o de pasarnos de hora, que no por fugas. Así pues, si no tienes escapes también ahorras en lavadoras de ropa y productos quita manchas. 

Inconvenientes: 

Tener que lavarlos: Lavar los pañales adecuadamente puede suponer un reto, ya no solo por el engorro de poner la lavadora (que a fin de cuentas no es tanto), sino por el hecho de encontrar una rutina de lavado que se adapte a tu agua y que consiga que los pañales no huelan al poco de llevarlos puestos. Sí, esta es nuestra cuenta pendiente. Después de 5 meses usando tela, nosotras seguimos buscando nuestra rutina de lavado ideal (la tenemos casi). Hay que vigilar la cantidad de jabón, los aclarados o la temperatura y duración del lavado, ya que si no vigilas con eso, al poco de llevar el pañal puede oler a amoniaco. (En un próximo post os explicaremos NUESTRA rutina de lavado, aunque como acabo de decir, varia según el agua de la zona donde vives, la lavadora, el jabón...) 

Su colocación: Según el tipo de pañales que uses son algo más difíciles de ajustar que los desechables. Es por eso que quizás tardes un pelín más en el cambio de pañal, pero una vez le pillas el sistema tardas lo mismo. 


Ir de viaje: cuando uno se va de viaje es difícil poner lavadoras, con lo que los pañales de tela no son prácticos para ir de viaje más de dos días (yo para un fin de semana sí que llevaría tela). 

Y hasta aquí la entrada sobre ventajas e inconvenientes. La semana que viene hablaremos de los tipos de pañales de tela. 

viernes, 8 de julio de 2016

Introducción a los pañales de tela


Cuando muchas personas piensan en pañales de tela se les viene a la mente la imagen de lo que eran antiguamente, unas telas que al doblarlas de forma casi mágica se lograba la forma del pañal. Con los años, el concepto de pañal de tela ha cambiado mucho, teniendo des de los pañales de tela tradicionales con telas dobladas, hasta algunos muy parecidos en diseño a los desechables. Así pues, este es el primer post de toda una colección sobre nuestro recorrido en el mundo del pañaleo de tela. Si queréis saber más del tema, no dejéis de leer. 

Porqué nosotras nos decidimos por ellos? 

Cuando nació Martí, como la gran mayoría de familias, empezamos usando pañales desechables. De hecho, antes de que él naciera, ya disponíamos de un estoc considerable de diferentes marcas y tipos de pañales. Así pues, aunque habíamos oído hablar de los pañales de tela, ni se nos planteaba la idea de usarlos. 

Empezamos la aventura de la maternidad usando pañales de Mercadona, pero le dejaban el culito como un mandril, luego probamos Dodot, pero teníamos escapes constantemente, probamos Lidl, y por la noche Martí hacia tanto pipí que el pañal se deshacía, probamos marca Carrefour, Moltex, ecológicos... tenía escapes con TODOS. Des del nacimiento hasta los 3 meses Martí hacia caca más de 5 veces al día, y cada vez significaba escape seguro, con el consecuente cambio integral de ropa. 

Entonces, tras dos meses de agobio con los pañales desechables, empezamos a informarnos sobre el mundo de los pañales de tela. Recuerdo que cuando por primera vez busqué cosas sobre el tema vi tanta información, tantos tipos de pañal, tantas marcas... que me agobié muchísimo y lo dejé. Era demasiado complicado para mi. 

Al cabo de unas semanas, más que harta de los desechables, me decidí a tomármelo con más calma y buscar información sobre ellos. De ahí encontré varios grupos de Facebook sobre el tema, y empecé a ver la luz. Así pues, con la información más organizada y clara, vimos rápido que los pañales de tela podían ser nuestra solución, así que nos lanzamos a probarlos. 

Cómo empezar? 

Cada niño es un mundo, y muchas veces, aquello que funciona de maravilla al vecino del quinto, para el tuyo no sirve. Así pues, en los pañales de tela es lo mismo. Hay marcas que funcionan maravillosamente a la mayoría de niños, pero que a tu hijo y a ti, por h o por b, os dan un resultado pésimo. 

Por eso, a pesar de que hay packs unimarca de inicio que a primera vista salen más económicos que comprar los pañales individualmente, nosotras pensamos que lo mejor sería empezar probando diferentes tipos de pañales de diferentes marcas. Con el tiempo hemos descubierto que hay tiendas, no fáciles de encontrar cuando te estas iniciando, que venden o alquilan packs de iniciación multimarcas y sistemas. 

Comprar un pack unimarca te la da ventaja que des del primer día ya puedes pañalear con tela al 100% (o casi), pero puedes tener el problema de que la marca que con tanto cariño y horas de información elegiste para tu hijo, no se adapta a su cuerpo como esperabas, con el consecuente resultado de haberte gastado un dineral en pañales que no vas a usar. 

Por el contrario, empezar con un pedido pequeño y variado tiene la desventaja que durante el primer período solo pañaleas a ratos, ya que obviamente con dos o tres pañales no cubres los cambios ni de un día. Pero te permite empezar a ver si te mueves mejor con velcro o con corchetes, si tu bebé tiene escapes con algún tipo, si te es más cómodo usar todo en uno o te van bien los ajustados (sí, ahora de golpe todos estáis perdidos, pero no os preocupéis, en breve haremos una entrada sobre los tipos de pañales)...

Nuestra aventura empezó con un Charlie Banana rellenable y un Imse Vimse todo en dos. Ya veis, empezamos solamente con dos pañales, pero que nos dieron suficiente información como para decidirnos definitivamente a usar tela y para decantarnos por un tipo u otro.

lunes, 4 de julio de 2016

Primera ecografía



En la vida, te puedes enterar de que estas embarazada de formas muy diversas. Hay mujeres que un día paran en seco y piensan: ¿Cuánto hace que no me viene la regla? Y se enteran que están embarazadas cuando ya están de varias semanas. Otras, por el contrario, son conscientes del proceso desdel primer momento, y entonces las esperas se hacen interminables…

La duración de un embarazo es de 280 días aproximadamente, aunque normalmente se calcula por semanas. Como muchas mujeres no pueden precisar el momento de la fecundación, los ginecólogos suelen empezar a contar las semanas desde el primer día de la última menstruación (40 semanas), teniendo presente que en un ciclo normal la ovulación suele ocurrir 14 días después de esta. Por lo tanto, nuestro feto siempre tendrá dos semanas menos de las que nos va diciendo el ginecólogo, de ahí que un embarazo dure 9 meses.
Pues bien, una vez vimos el positivo en el test de embarazo nos pusimos en contacto con la clínica, quienes nos programaron visita al cabo de dos semanas (cuarta semana desde la inseminación, seis de embarazo) para confirmar el embarazo a través de una ecografía con la que se podría escuchar el latido del corazón del feto.

Durante esas dos eternas semanas, Gina y yo vivimos miedos muy diferentes. Ella estaba preocupada por si el embarazo era múltiple, ya que habíamos hecho la inseminación con dos folículos maduros. En cambio, mi preocupación iba más dirigida a que todo estuviera bien, me aterrorizaba que el embarazo fuera ectópico, que no hubiera latido, que a los pocos días se produjera un aborto…

Aunque el tiempo parecía no avanzar, llegó el día de la visita, que con suerte sería la última y tras la cual nos darían el alta en la clínica. 
La visita empezó como todas las anteriores, pero esta vez al realizar la ecografía mi útero no estaba vacío, en él había una pequeña célula que latía!!
El corazón del feto empieza a formarse en la 5ª semana de embarazo (3ª desde la gestación) y sus latidos se pueden apreciar a través de una ecografía a partir de la 6ª semana. No será hasta la 8ª o 10ª semanas que el latido se podrá escuchar  a través de nuestra piel con un amplificador de sonidos llamado Doppler y entre las semanas 18ª y 20ª el corazón ya late tan fuerte que se puede oír colocando un estetoscopio en el vientre de la embarazada. 


Una vez comprobado que el feto estaba bien implantado, es decir, estaba en la cavidad uterina o matriz y no se había quedado en  la trompa de Falopio (embarazo ectópico), que había buen latido y que sólo un óvulo estaba fecundado (os juro que el suspiro que dio Gina al oír que no había embarazo múltiple se tuvo que oír en toda la provincia) estábamos listas para seguir nuestro proceso como cualquier embarazo normal. 

Así que nos dieron el alta en la clínica y nos fuimos a casa a digerir la nueva etapa en la que entrabamos. Y aunque todo estaba bien, queríamos ser cautas y no ilusionar a nuestras familias por si alguna cosa se torcía, por lo que decidimos mantener el secreto hasta la semana 12 del embarazo, es decir, durante el primer trimestre.

Buff nos quedaban seis largas semanas de miradas cómplices, sonrisas escondidas y máxima impaciencia.